“Nicaragua está sedienta de paz, justicia y libertad”. Monseñor Rolando Alvarez
“Nicaragua está sedienta de paz, justicia y libertad”. Monseñor Rolando Alvarez

“Nicaragua está sedienta de paz, justicia y libertad”. Monseñor Rolando Alvarez

 “Nicaragua está sedienta del Pan de Vida Eterna. Sedienta de paz, justicia y libertad. Somos un pueblo que cree firmemente en la fuerza del civismo para cambiar las cosas en nuestra sociedad”. dijo Monseñor Rolando José Alvarez Lagos, Obispo de la Diócesis de Matagalpa y Administrador Apostólico de la Diócesis de Estelí, durante la Santa Misa dominical, que presidió en la Iglesia Catedral San Pedro Apóstol, el domingo 1ero de agosto.

Durante la celebración el Obispo bendijo la imagen de San José y el niño Jesús que recientemente fue restaurada en el contexto del año de la Familia y San José.

Obispo bendijo la imagen de San José y el niño Jesús que recientemente fue restaurada

Lee el mensaje:

“Nicaragua está sedienta del Pan de Vida Eterna. Sedienta de paz, justicia y libertad. Somos un pueblo que cree firmemente en la fuerza del civismo para cambiar las cosas en nuestra sociedad. Por éso hemos acudido el domingo pasado a verificarnos. Creemos que, si todos nos unimos entorno a los mismos ideales de cambios reales y no cosméticos, lograremos una Nueva Nicaragua.

«Nicaragua está sedienta del Pan de Vida Eterna. Sedienta de paz, justicia y libertad. Somos un pueblo que cree firmemente en la fuerza del civismo para cambiar las cosas en nuestra sociedad”

No es hora de críticas y burlas. Es hora de seguir observando con la seriedad y madurez que nos caracteriza y que el momento histórico nos exige. Observar y escuchar los proyectos de gobierno con visión de nación que se nos vayan a proponer. Es hora de respetarnos mutuamente para descubrir si conviene en conciencia ir a las urnas electorales para que, como un sólo pueblo unido, logremos una Nueva Nicaragua. Es momento de escuchar y nunca dejarnos llevar por voces altisonantes que llaman a la violencia, al odio, al descarte, a la confrontación.

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Necesitaremos atender a quienes propongan discursos sinceros, llanos, normales; gente que hable como nosotros, los nicaragüenses. Gente normal. Gente no de élites, sino nacida del pueblo sencillo y trabajador, que se hayan abierto paso en la vida, con su propio esfuerzo y sacrificio. Gente que esté dispuesta a arriesgarse por nosotros; no es fácil encontrar gente que se arriesgue por nosotros; gente que esté dispuesta a dejar de un lado sus propios proyectos personales por el proyecto del pueblo, de la nación.

Nicaragua está cansada de seguir repitiendo la misma historia; ciclos de violencia, de confrontación y pactos a espaldas del pueblo. No queremos discursos convulsionados, de odio, que inciten a enfrentamientos entre hermanos. Necesitamos salir de esta crisis social, política y económica. Juntos podemos lograrlo”.

La comunión y unidad con Cristo:

En su homilía también recordó que el momento de mayor plenitud en la que una persona puede decir como el Apóstol: “Vivo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mi”, es el momento en que “comulgamos”, y “no es que desaparezcamos, es que desde nuestra naturaleza humana Cristo toma posesión completamente de nuestra vida”.

En la Eucaristía Cristo transforma el mundo:

“Por eso en cada Eucaristía Cristo va transformando el mundo, y aunque pareciera en la historia que el mal prevalece sobre el bien, no es cierto, la Eucaristía transforma las entrañas, la vida personal, laboral, social, política y económica, va obrando un cambio histórico”. Por eso al terminar la Misa y volver a casa empieza la misión de proclamar lo que en la Eucaristía se vive.

Fotografías: Manuel Antonio Obando Cortedano.

Diócesis Media

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