OMS en Wuhan para investigar el origen de la pandemia

OMS en Wuhan para investigar el origen de la pandemia

Con respecto al origen de la pandemia del nuevo coronavirus es un asunto clave para la comunidad científica y el mundo de cara a prevenir futuras pandemias, y es el objetivo de la misión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en China.

Después de meses de negociaciones, un grupo de 14 expertos internacionales llegaron a Wuhan —donde se detectaron los primeros casos oficiales de covid-19, el pasado 14 de enero para una investigación de dos semanas.

Las actividades de la misión de la OMS están estrictamente controladas por las autoridades y la prensa internacional ha sido vetada, en medio del reclamo de China a que la OMS investigue el origen en otros países y las críticas a Pekín por la ocultación de información a principio de la pandemia.

Riesgo de mutación

Ya con antecedentes y una coincidencia del 96,2% del nuevo coronavirus con otro de murciélago también hallado por Shi Zhengli en Yunnan en 2012, todas las miradas se posaron sobre el mercado de Huanan en Wuhan, donde se cocinaban especies salvajes, cuando estalló esta nueva epidemia en China. Como la mayoría de los primeros casos diagnosticados estaban ligados a dicha lonja, tanto la OMS como la comunidad científica internacional dan por buena dicha hipótesis debido al riesgo de mutación de virus que entraña tal concentración de especies en pésimas condiciones higiénicas. Por eso, el mercado de Huanan fue cerrado el 1 de enero del año pasado y desinfectado.

Pero un estudio de investigadores chinos en ‘The Lancet’ ya señalaba en enero que el primer paciente del coronavirus enfermó el 1 de diciembre y no tenía ninguna relación con ese mercado. Y no solo él porque, de los primeros 41 casos, 13 no tenían vínculos con Huanan, un número demasiado elevado. La cuestión es saber cómo el coronavirus, que se sospecha que procede de los murciélagos, llegó al mercado de Huanan, donde no se vendía dicho animal.

A falta de respuestas a dicha pregunta, enseguida surgieron teorías de la conspiración que apuntaban al laboratorio P4, que las ha negado tajantemente. Aunque su subdirectora, Shi Zhengli, reconoció en marzo a la revista ‘Scientific American’ que al principio incluso ella temió que el coronavirus se hubiera «escapado» de allí, asegura que ninguna de sus secuencias genómicas coincide con las muestras que ella tiene almacenadas. «Lo juro por mi vida, no tiene nada que ver con el laboratorio», anunciaba en la red social WeChat la doctora, que culpaba del coronavirus a los «malos hábitos alimentarios de la gente», ya que se sospecha que pudo mutar en un pangolín, una especie protegida con la que se trafica en China.

Y aunque los más prestigiosos virólogos internacionales, como W. Ian Lipkin y el español Luis Enjuanes, creen que el coronavirus es natural y no ha salido de un laboratorio, Trump azuzó sin pruebas esta «teoría de la conspiración», seguramente para desviar la atención de su errática gestión de la pandemia. Antes de dejar la presidencia, incluso aseguró que algunos investigadores del Instituto de Virología habían caído enfermos antes del estallido de la epidemia, pero otra vez sin aportar ninguna evidencia.

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