La NASA y el turismo espacial

La NASA y el turismo espacial

La NASA abrirá los viajes al espacio a partir de 2020 para turistas y el sector privado

Turista captado en la Luna

La agencia espacial permitirá la entrada a la Estación Espacial Internacional a turistas y empresas. En 2018, el presidente Donald Trump publicó un presupuesto en el que se contemplaba que la estación se deje de financiar con fondos públicos.

¿Qué tal un fin de semana en el espacio para visitar la Estación Espacial Internacional? Esto será posible a partir de 2020, luego del anuncio de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA en inglés) de Estados Unidos, de abrir los viajes a turistas y empresas del sector privado.

Aquel (o aquella) que quiera darse una vuelta por el espacio, tendrá que alistar cerca de 30.000 dólares americanos. El precio, calculado por día, incluye la alimentación y el oxígeno necesario para sobrevivir.

El tiempo máximo por estadía será de 30 días para los turistas espaciales, quienes tendrán que cumplir con requisitos médicos y de entrenamiento para este tipo de recorrido.

Virgin Galactic, fundada por el multimillonario Richard Branson, y Blue Origin, del creador de Amazon Jeff Bezos, compiten, utilizando tecnologías totalmente diferentes, para terminar sus pruebas y convertirse en la primera compañía en ofrecer este servicio.

Ni los pasajeros de Virgin ni los de Blue orbitarán la Tierra, y su experiencia con la ingravidez durará solo unos minutos. Se trata de una experiencia muy diferente a la que tuvieron los primeros turistas espaciales, que pagaron decenas de millones de dólares para viajar a la Estación Espacial Internacional (EEI) en la década de los 2000.

Luego de pagar por un boleto mucho menos costoso –250.000 dólares en Virgin y aún no se sabe cuánto en Blue Origin-, estos nuevos turistas espaciales se adentrarán decenas de kilómetros en la atmósfera antes de regresar a la Tierra. A manera de referencia, la EEI está en órbita a unos 400 kilómetros del planeta tierra.

La meta es atravesar esa línea imaginaria donde comienza el espacio exterior, bien sea la línea Karman, a 100 kilómetros de la superficie terrestre, o la frontera que reconoce la fuerza aérea de Estados Unidos, que está a 80 km.

El descenso es suavizado por un sistema que hace que la cola de la nave se mueva formando una especie de arco antes de volver a su posición normal, comience a planear y termine aterrizando en el puerto espacial de Virgin en el desierto de Nuevo México.

El viaje dura en total entre hora y media y dos horas. Durante una prueba realizada el 29 de mayo sobre el desierto de Mojave, la nave espacial alcanzó una altura de 34 kilómetros.

Luego de unos pocos minutos de ingravidez, en los cuales los pasajeros pueden ver hacia el exterior a través de grandes ventanas, la cápsula gradualmente vuelve a la Tierra ayudada en su descenso por tres grandes paracaídas y retropropulsores que desaceleran la caída.

A largo plazo, la compañía rusa que fabrica los cohetes Soyuz está estudiando la posibilidad de llevar turistas a la EEI. Y una compañía estadounidense llamada Orion Span anunció a principios de este año que espera poner en órbita un lujoso hotel espacial dentro de unos pocos años, si bien el proyecto apenas se encuentra en sus primeras etapas.

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